Querída amiga:
Désde hace ya unos días, cuando ese dolor de oídos me atacó, y ví que me habías pedido un favor, sentí una gran pena al no haberte podido ayudar en él ya que, si te soy sincera y sabes que siempre te lo soy, para mi eres la mejor persona que existe en el mundo ya que, gracias a ti, he aprendido un montonazo de cosas sobre la vida y, siempre que llegaba a casa, intentaba recordarlas para aplicarlas a días y hechos futuros.
Ya sé que ahora estas enfadada conmigo, aunque lo niegues. Pero yo contigo no además, yo siempre te ayudaría en cualquier cosa que tú necesites porque si hay una persona que merece ser llamada amiga en este mundo eres tú.
Igual, esto que te estoy diciendo no te parece nada bien o te resulta un poco superficial, ya que tú sigues pensando que te falle ese fatídico dia, y tal vez, de momento no quieres perdonarme por todo esto ocurrido.
Tal vez nunca te conté esto por vergüenza, pero creo que debo de ser sincera contigo y decirte que una de las mayores ilusiones que tenía siempre cuando iba al bar era el de reencontrarme cada dia contigo ya que haces que me sienta tranquila, bien acompañada de una gran amistad como la tuya y feliz ya que, cuando converso contigo, gracias a tu manera de pensar todos mis problemas, dando igual lo gordos que sean, durante ese momento me desaparecen.
Igual, amiga mía, te estoy pareciendo un poco cursi en este momento e igual que me criticaste estos días anteriores, puede que después de esto me critiques aún más pero espero, que llegue el dia en el que este mensaje te haga entrar en razon y entiendas que todo lo que está dicho aquí es sincero de corazón ya que es todo lo que siento por ti.
Tqm.